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El desarrollo acelerado de las comunicaciones y la inteligencia artificial
sentaron las bases de la digitalización de audio, video y movimiento
(este último es la base del funcionamiento de robots maestro-esclavo,
que reproducen los movimientos de las manos del ser humano).
La Informática impactó en la cirugía causando una
verdadera revolución. Un ejemplo de ello es la cirugía laparoscópica
ó de mínima invasión, que ha evolucionado hacia sistemas
de visualización en tercera dimensión, robots asistentes
de cirujanos, y robots maestro-esclavo para cirugía de tele-presencia.
Los antecedentes de esta evolución fueron las investigaciones
realizadas en 1991 por el ingeniero Philippe Green del Stanford Research
Institute (SRI), quien diseñó el primer prototipo para realizar
telecirugía, cirugía de telepresencia ó cirugía
asistida por computadoras, conocido originalmente como sistema Green de
telepresencia. Casi de manera simultánea, el médico Stephen
Jacobsen, investigador la compañía Sarcos de Utah, EEUU,
desarrolló brazos y manos robóticas que replicaban por transmisión
inalámbrica los movimientos humanos.
En
ese mismo año, R. Taylor y T. S. Taylor, así como Paul y
Bela Mussits, de Sacramento, California, EEUU, iniciaron un programa clínico
con Robodoc, un robot que utilizaba la información
de tomografías ó resonancias magnéticas en el implante
de prótesis de fémur.
También en 1991 Richard M. Satava, cirujano del ejército
de EEUU a cargo del Advanced Biomedical Technology Program (ABTP), dependencia
de ARPA, en conjunto con el ingeniero Philippe Green, realizaron investigaciones
en manipulación remota con el objetivo de atender a distancia las
emergencias en los campos de guerra. Pruebas no publicadas, que fueron
desarrolladas durante el conflicto bélico Tormenta del Desierto
en Irak en 1993, demostraron que la interferencia satelital impedía
llevar a cabo cirugía experimental con seguridad.
En 1993, el robot AESOP 1000 (Advanced Endoscopic System
for Optimal Positioning) se convirtió en el primer ayudante de
cirujano, al conducir el laparoscopio en una colecistectomía practicada
por el Dr. Jonathan Sackier en el San Diego Medical Center de la Universidad
de California.
R. Brooks y Anita Flynn del Instituto Tecnológico de Massachussets
(MIT, por sus siglas en inglés) trabajaron desde 1994 en micro-robots
inalámbricos empleados en estudios experimentales de colon, los
cuales son antecesores de la cápsula endoscópica robótica,
que puede ser ingerida y en su viaje por el aparato digestivo, toma miles
de fotografías que permiten diagnósticos únicos.
En
1993 apareció ESOPO en su versión 1000,
la versión 2000 en 1996, la 3000 en 1999, y la 4000 en el 2002.
Se trata de robots esclavos que obedecen comandos de voz del cirujano,
quien por el mismo medio, controla además las opciones electrónicas
de un quirófano (mesa quirúrgica, lámparas y equipo
de laparoscopia), así como la capacidad de comunicación
vía telefónica e internet. A esta integración de
tecnología se le dio el nombre de Quirófano Inteligente.
En 1997 realizaron los primeros cinco casos de cirugía por telepresencia,
con los Drs. Jack Himpens, G. Laeman y Guy B. Cadiere. Cada uno de ellos
realizó una o dos cirugías en el mismo quirófano,
a diferentes pacientes. De esta primera evaluación surgió
Mona, primer robot de tele-presencia, con el que se realizaron 12 operaciones
más, ese mismo año en Alemania, Francia y Bélgica.
En
el 2001, el cirujano francés Jacques Marescaux realizó la
primera intervención quirúrgica a distancia transatlántica,
con el robot Zeus de Computer Motion Inc., desde Nueva
York, EEUU, a Estrasburgo, Francia; cables submarinos de fibra óptica
recorrieron 3 800 millas para transmitir señales de audio, video
y movimiento, con un retraso de la señal de 150 milésimas
de segundo.
Hasta el 2003, Estados Unidos de América, Canadá, Japón,
Italia, España y Portugal experimentaron con el Telemedicine Advanced
Project (TAP) y Alemania, con el Advanced Research Telemedicine Minimally
Invasive Surgery (ARTEMIS).
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